HABLEMOS DE LUGARES Y NO DE ESPACIOS son un conjunto de obras mixtas las cuales forman parte de mi trabajo de fin de grado en la carrera.
 
Existe un proceso de expansión y remodelación del espacio urbano común a todas las ciudades, proceso repetido una y otra vez cuyo resultado es la homogenización de trazas y soluciones. Todas las ciudades se parecen entre sí, todas son cada vez más similares.
 
Las transformaciones sufridas han ocurrido en tiempos acelerados, tan rápido que hemos sido testigos directos y conscientes del cambio de aspecto de nuestro entorno.
En lo opuesto a estas ciudades mencionadas, estarían los paisajes naturales, lo natural.
Sabemos, desde una primera mirada, reconocer una diferencia absoluta en ambas condiciones o atmósferas, pero (pregunta que me surge constantemente) – ¿Podemos realmente vivenciar (vivir con experiencia propia) un espacio desde el contexto natural o artificial en que se manifiesta? –

¿Llegamos a ser capaces de diferenciar del todo cuales son los límites entre estas dos realidades paralelas? ¿Somos capaces de convivir en armonía con ambos espacios? o por el contrario, uno ataca al otro, y llegará a arrasar con todo; ¿Lo artificial vencerá al fin a lo natural? ¿O viceversa? ¿Es eso lo que estamos buscando? por el contrario, ¿de verdad hay algo que sea `natural´ en su forma completa?
La pintura en este proyecto, junto con la fotografía, dentro de todo mi revoltijo de ideas y conceptos van a jugar un papel importante, ya que considero que es la vía de escape mediante la cual consigo expresarme mejor; donde todas esas palabras que no logran salir de mi boca de la manera que me gustaría quedan interpretadas en la superficie mediante pinceladas, gestos, armonías de colores o perspectivas y enfoques.